CNT CONVOCARÁ HUELGA GENERALEL 11 DE NOVIEMBREPARA RECLAMAR SALARIOSDIGNOS Y EL DERECHOA LA VIVIENDA

La organización se suma al llamamiento del Sindicato de Inquilinas para impulsar la jornada de movilización

La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) ha acordado por consenso de todas sus regionales convocar huelga general el próximo 11 de noviembre. La organización anarcosindicalista se suma así al llamamiento del Sindicato de Inquilinas para impulsar una jornada de movilización en torno al acceso a la vivienda y contra el encarecimiento del coste de la vida.

Desde CNT se incide en que “el problema de la vivienda no puede abordarse al margen de las condiciones laborales de la clase trabajadora”. Mientras las empresas españolas baten récords de beneficios, el estancamiento de los salarios y la pérdida de poder adquisitivo son patentes. La convocatoria de huelga se da en un contexto donde los propios datos de la OCDE señalan que durante el periodo 2000-2024, el poder adquisitivo de los salarios anuales en España se incrementó apenas de media un 5,1%, frente a la media del resto de socios europeos (19,4%).


Al mismo tiempo que los salarios no llegan para cubrir las necesidades básicas, el precio de la vivienda se ha disparado un 60,3% en la última década, mientras los alquileres se sitúan muy por encima del 33% de los ingresos medios. La especulación en zonas tensionadas y la turistificación que está expulsando a las trabajadoras de sus barrios, además, imposibilita en muchos casos el libre acceso al trabajo (derecho dispuesto en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE) y, desde luego, su mantenimiento, como ocurre en nuestra ciudad en barrios como el Albaicín o el Realejo. La jornada laboral, de 40 horas semanales, sigue sin reducirse a pesar de los diversos estudios que señalan que no solo mejoraría las condiciones de vida de la clase trabajadora, sino también la productividad. El contexto se agrava, denuncian, si tenemos que cuenta que el continuo deterioro del sistema de pensiones en un marco de conversación que tiende a la privatización y al retraso en la edad de jubilación.

Es por ello que en esta huelga general reclaman y marcan como objetivos:

  • El aumento generalizado de los salarios en todas las empresas y sectores (tanto privados como público), en cuantía suficiente para garantizar que las personas trabajadoras puedan costear su vivienda destinando no más de un 33% de su salario neto mensual a la misma y el acceso a otras necesidades básicas (alimentación, energía, transporte, etc.)

  • La reducción progresiva de la jornada laboral máxima, con la meta final de situarla en 30 horas semanales de trabajo efectivo.

  • El aumento generalizado de las pensiones públicas (tanto contributivas como no contributivas) acorde al aumento generalizado de los salarios y en atención al principio de suficiencia de las prestaciones, garantizando su carácter netamente público.

  • La disminución y regulación efectiva de los precios del alquiler de vivienda habitual, mediante la fijación de topes y sistemas de control que aseguren que su coste sea compatible con los salarios.

  • Adopción de medidas legales que, en aplicación del principio de función social de la propiedad, permitan la expropiación de inmuebles destinados a vivienda que se encuentren en manos de fondos de inversión y sociedades especulativas.

  • Suspensión inmediata de todos los desahucios de vivienda habitual de personas trabajadoras cuando no exista alternativa habitacional adecuada y coordinación entre administraciones para evitar que la pérdida de vivienda derive
    en deterioro de la situación laboral, pérdida de empleo o exclusión social.

CNT se desmarca de los juegos electoralistas del llamado “bloque progresista” parlamentario y de los intereses de CCOO y UGT, a quienes entienden como cómplices de esta situación por su participación en la política salarial vigente. Consideran que “si esa huelga llega y no la controlan los y las trabajadoras organizadas en sindicatos que respondan exclusivamente a la defensa de los intereses de la clase trabajadora, marcando objetivos propios, quedará a merced de intereses ajenos a nuestra clase. Un sindicalismo fuerte en cada centro de trabajo es la garantía de nuestra autonomía y avance hacia una emancipación total, lucha a lucha”. Una huelga general, enfatizan, supone pasar a la ofensiva, parando todos los sectores productivos, poniendo el foco en dar continuidad a las luchas y fortalecer la organización colectiva de las personas trabajadoras.

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