Y después del 8M, ¿qué? Poder de clase feminista y organizado, tanto en las calles como en el trabajo.
Otro año más ha pasado el 8M, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras. Señalar esta fecha y recordar un feminismo de clase y combativo, no es baladí; entre diversas cuestiones, porque las trabajadoras tenemos que afrontar una doble explotación: la propia del sistema capitalista, basada en la extracción de nuestra plusvalía, y la del patriarcado, como estructura de opresión que atraviesa a todas las sociedades. Esta alianza histórica nos ata con las cadenas de los trabajos domésticos o la crianza, entre otras responsabilidades que se nos presupone en exclusiva por ser mujeres. En 2024 se contabilizaban 1,8 millones de mujeres “desempleadas” en Andalucía, siendo la causa principal las labores del hogar… los famosos trabajos invisibilizados. A estas cadenas hay que sumarle la propia por ser racializadas o migrantes, o ambas.
Nuestra precariedad como mujeres trabajadoras, nativas o extranjeras, es inherente al sistema capitalista y patriarcal. La brecha de género estructural, la violencia contra nosotras, con 16 feminicidios más este año a fecha de 18 de febrero de 2026, y los problemas de salud mental siguen aumentando, a la par que aumenta un nuevo elemento que cada vez nos atraviesa más como clase: la vivienda. En Granada esta dinámica es evidente, como en muchas otras ciudades: barrios céntricos que sufren un proceso de gentrificación por el encarecimiento de los precios al ser el objeto de la especulación de rentistas y grandes fondos buitre. Las vecinas somos expulsadas de nuestros barrios, pero al mismo tiempo resultamos imprescindibles para el funcionamiento de un sistema basado en el ocio y la cultura, un modelo que se sostiene sobre la precariedad, ya que nuestro trabajo es necesario en bares y comercios. En esta línea, el 80% de los trabajos temporales en Granada son ocupados por mujeres. Así, observamos que el mercado laboral andaluz recoge una participación femenina cada vez menor (51% frente al 62,9% en 2025) que, cuando existe, se representa en trabajos de menor estabilidad, con una fuerte presencia de trabajos a tiempo parcial, ligado a los cuidados (23,4% en mujeres frente a 6,7% en hombres).
Esta violencia intrínseca al sistema capitalista y patriarcal se ceba aún más con las mujeres migrantes. En proporción a los hombres, somos las que llegamos en mayor número, y en provincias como en Málaga, Almería o Huelva, sostenemos invernaderos, cuidados de personas mayores, hostelería, entre otros oficios precarizados que solemos asumir como trabajadoras y migrantes. Debemos seguir luchando para abolir la Ley de Extranjería y sus CIEs, cárceles racistas que nos oprimen.
Los datos son claros, los diagnósticos son certeros: no aguantamos más y no vamos a consentir ni una más. En un momento de auge internacional de reorganización de las ideas fascistas e imperialistas que causan genocidios, ecocidios y masacres en ciertas regiones de África, América Latina, Palestina, Irán o Rojava, donde las mujeres son protagonistas de su resistencia, no podemos quedarnos de brazos cruzados.
Ante este rearme literal e ideológico del fascismo, debemos mostrar una mayor solidaridad y organización, desde nuestra manera de entender las sociedades, protagonizada desde el sindicalismo de clase, feminista, e internacionalista: mujeres organizadas en nuestros trabajos, en nuestros barrios, en un sindicato revolucionario que articule todos esos frentes. Que se generen espacios de debate y autocuidado no solo con un énfasis de cambios económicos y salariales, sino que vaya más allá: una transformación radical de las relaciones de (re)producción social en el trabajo y en los cuidados. Debemos recordar que el sindicalismo de clase y la lucha sindical es una herramienta histórica de la clase trabajadora organizada. Por ello, recordamos a las compañeras de las 6 de la Suiza, que van a cumplir 8 meses en prisión, precisamente por luchar y hacer sindicalismo, conflicto que empezó por el acoso laboral del jefe a una compañera, por lo que patriarcado y capital van indisolublemente unidas para reprimirnos.
No nos dejemos engañar: ante una nueva etapa de desmotivación electoral en las izquierdas, el sindicalismo y la organización de clase vuelve a mostrarse como única vía de superar este sistema de violencias estructurales. Vamos a seguir construyendo un sindicato de clase, internacionalista y feminista, para que podamos realizar, desde la base, poder de clase.
¡Organízate con CNT!
VIVA LA LUCHA DE LA MUJER TRABAJADORA. VIVA EL 8 DE MARZO
Fuentes consultadas:
Avenate Andalucía. (2024, 10 de febrero). La mujer andaluza. https://www.avenateandalu.com/index.php/2024/02/10/la-mujer-andaluza/
Comisiones Obreras de Andalucía. (2025). Informe situación sociolaboral de la mujer en Andalucía 2025 (PDF). CCOO Andalucía. https://www.ccoo.es/e858e44901623e615ade508461cee32b000057.pdf
Comisiones Obreras de Andalucía. (2025, febrero). Datos socio-laborales sobre la población trabajadora extranjera en la provincia de Málaga. https://andalucia.ccoo.es/noticia:744990–Datos_socio_laborales_sobre_la_poblacion_trabajadora_extranjera_en_la_provincia_de_Malaga&opc_id=486cfe5d2fdf9f0867e317adfcb86615
Feminicidio.net. (2026). Listado de feminicidios y otros asesinatos de mujeres cometidos por hombres en España en 2026. https://feminicidio.net/listado-de-feminicidios-y-otros-asesinatos-de-mujeres-cometidos-por-hombres-en-espana-en-2026/
Junta de Andalucía – Instituto Andaluz de la Mujer. (2023). Executive Summary: Gender Impact Report on the Andalusian Budget 2023 (Resumen ejecutivo, PDF). Junta de Andalucía. https://www.juntadeandalucia.es/sites/default/files/inline-files/2023/03/Executive_Summary_IEIG2023_ENG_0.pdf
